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Mis asesorías

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Cuando los problemas emocionales y familiares como la depresión, ansiedad, rebeldía de los hijos o infidelidad se presentan en nuestras vidas nos cuesta reconocer que necesitamos ayuda. Esto es particularmente cierto en nuestra cultura hispana, donde pedir ayuda en casos personales o familiares es visto como signo de debilidad o fracaso. Esto nos hace encerrarnos en nosotros mismos y pretender “arreglar” la situación usando estrategias o mecanismos obsoletos e inefectivos. 

Si algo no esta bien con nuestro auto o la plomería de nuestro hogar llamamos a un mecánico o plomero. Entonces, ¿por qué cuando se trata de problemas emocionales, psicológicos o espirituales pretendemos arreglarlos nosotros mismos? 

Si algo no esta bien en nuestro interior o en las relaciones familiares es necesario acudir a un profesional que te acompañe y oriente en el proceso y te ayude a encontrar el camino hacia la sanación, dicha y plenitud.